viernes, 4 de mayo de 2012

El monje furioso

Dos monjes zen iban cruzando un río. Se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo. Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla. El otro monje estaba furioso. No dijo nada pero hervía por dentro. Eso estaba prohibido. Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros. Recorrieron varias leguas. Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo: -Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informar acerca de esto. Está prohibido. -¿De que estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro. -¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado. El otro monje se rió y luego dijo: -Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú todavía la estás cargando...

jueves, 3 de mayo de 2012

Queda prohibido

Queda prohibido llorar sin aprender; levantarte un día sin saber que hacer; tener miedo a tus recuerdos… Queda prohibido no sonreír a los problemas; no luchar por lo que quieres; abandonarlo todo por miedo; no convertir en realidad tus sueños... Queda prohibido no demostrar tu amor, hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor… Queda prohibido dejar a tus amigos; no intentar comprender lo que vivieron juntos; llamarles sólo cuando los necesitas… Queda prohibido no ser TU ante la gente; fingir ante las personas, que no te importan; hacerte el gracioso con tal de que te recuerden; olvidar a toda la gente que te quiere… Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte, olvidar sus ojos, su risa, todo porque sus caminos han dejado de abrazarse; olvidar su pasado y pagarlo con su presente. Queda prohibido no intentar comprender a las personas, pensar que sus vidas valen más que la tuya, no saber que cada uno tiene su camino y su dicha… Queda prohibido no crear tu historia; no tener un momento para la gente que te necesita; no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita. Queda prohibido no buscar tu felicidad; no vivir tu vida con una actitud positiva; no pensar en que podemos ser mejores; no sentir que sin ti, este mundo no sería igual… Pablo Neruda

Los zapatos del otro

Nos cuenta Plutarco en una de sus historias, que en aquellos tiempos de la antigüedad había un romano que decidió separarse de su mujer abandonándola. Sus amigos le recriminaron por ello, pues no veían claros los motivos de aquel divorcio: - No es hermosa?-preguntaban. -Sí. Lo es. Y mucho. -¿No es, acaso, casta y honrada? -Sí. También lo es. Extrañados, insistían en conocer el motivo que había llevado a su amigo a tomar una decisión tan extrema. El romano, entonces, se quitó un zapato y mostrándolo a sus amigos, preguntó: -¿Es bonito? -Sí. Lo es -dijeron ellos. -¿Está bien construído? -Sí. Eso parece -todos aprobaron. Y entonces él, volviéndoselo a calzar, les aseguró: -Pero ninguno de ustedes puede decir dónde me aprieta.

miércoles, 25 de abril de 2012

LOS CUATRO ACUERDOS DE LA SABIDURÍA TOLTECA

1.- No supongas. No des nada por supuesto. Si tienes duda, aclárala. Si sospechas, pregunta. Suponer te hace inventar historias increíbles que sólo envenenan tu alma y que no tienen fundamento. 2.- Honra tus palabras. Lo que sale de tu boca es lo que eres tú. Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; si no te honras a ti mismo, no te amas. Honrar tus palabras es honrarte a ti mismo, es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces. Eres auténtico. Y te hace respetable ante los demás y ante ti mismo. 3.-Haz siempre lo mejor que puedas. Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte nada o arrepentirte de nada. 4.- No te tomes NADA personal. Ni la peor ofensa. Ni el peor desaire. Ni la más grave herida. Según la tradición Tolteca, poniendo en práctica estos cuatro acuerdos tu vida puede cambiar, siempre y cuando seas impecable con ello. En la medida que alguien te quiere lastimar, en esa medida ese alguien se lastima a sí mismo. Pero el problema es de Él y no tuyo.-

jueves, 12 de abril de 2012

Las 18 leyes del Dalai Lama.

1. Ten en cuenta que tanto los grandes amores como los grandes logros implican grandes riesgos.
2. Cuando pierdas, no te pierdas la lección.
3. Sigue las tres Rs: Respeto por ti mismo; Respeto por los demás; Responsabilidad por todas tus acciones
4. Recuerda que no conseguir lo que quieres es a veces un gran golpe de suerte.
5. Aprende las normas para saber cómo romperlas debidamente.
6. No dejes que una pequeña disputa dañe una gran amistad.
7. Cuando te des cuenta de que has cometido un error, da los pasos necesarios para corregirlo de forma inmediata.
8. Pasa tiempo a solas cada día.
9. Abre los brazos al cambio, pero no sueltes tus valores.
10. Recuerda que el silencio es a veces la mejor respuesta.
11. Vive una vida buena y honrada. Cuando te hagas mayor y eches la vista atrás, podrás disfrutarla por segunda vez.
12. Un ambiente amoroso en tu hogar es la base para tu vida.
13. En desacuerdos con tus seres queridos, aborda sólo la situación actual. No remuevas el pasado.
14. Comparte tus conocimientos. Es una forma de alcanzar la inmortalidad.
15. Sé amable con la tierra.
16. Una vez al año, visita algún lugar en el que nunca estuviste.
17. Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor por el otro supera a la necesidad del otro.
18. Mide tu éxito en base a lo que tuviste que renunciar para conseguirlo.

miércoles, 28 de marzo de 2012

La magia de la fe

Todavía no tengo edad para jugar al béisbol ni al fútbol. Mamá me dijo que cuando empiece a jugar al béisbol, no podré correr tan rápido como los demás, porque me operaron. Le dije a mamá que no necesitaré correr especialmente rápido. Cuando juegue al béisbol golpearé las bolas tan fuerte que saldrán del estadio. Entonces me bastará con caminar.

Edward J. McGrath, Jr.
An Exceptional View of Life

miércoles, 21 de marzo de 2012

SE DESPIDE UN GENIO

“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera”
Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero le dejaría que él sólo aprendiese a volar.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres…., He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo. Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.

Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, te diría “Te Quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles, “lo siento”, “perdóname” “por favor” “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

Gabriel García Márquez