martes, 8 de mayo de 2012

La ley de atracción

La ley de atracción afirma que eres un imán viviente. De forma inevitable atraes hacia el círculo de tu vida a aquellas personas y situaciones que estén en armonía con tus pensamientos dominantes. Las almas gemelas se atraen. Los pájaros del mismo plumaje van juntos en bandadas. Todo lo que en tu vida hayas atraído hacia ti, lo has hecho por la clase de persona que eres y especialmente por tu forma de pensar. Tus amigos, tu familia, tus relaciones, tu trabajo, tus problemas y tus oportunidades han sido atraídos hacia ti por tu modo habitual de pensar en cada una de esas áreas. Tenemos un ejemplo de esto en música llamado el principio de resonancia simpática. Si se colocan dos pianos separados en una habitación grande y se golpea en uno de ellos la nota " do" , se puede ir seguidamente hacia el otro piano para observar que la cuerda correspondiente a la nota " do " está vibrando con idéntica intensidad que la cuerda hermana del primer piano. Pues bien, según este mismo principio, tú tiendes a conocer y relacionarte con gente y situaciones que vibran en armonía con los pensamientos y sentimientos que te dominan. Si miras cada uno de los aspectos de tu vida, tanto positivos como negativos, te darás cuenta de que todo el mundo está fabricado por ti y que, cuanta más carga emocional pongas en un pensamientos, más grande será la intensidad de vibración y más rápidamente atraerás hacia tu vida a gente y situaciones que sean afines a dicho pensamiento. Esta ley está siempre actuando a tu alrededor. No tienes nada más que pensar en un amigo o amiga y ya está el teléfono sonando con él o ella al otro lado de la línea. Decides hacer algo e inmediatamente después comienzan a llegarte ideas y ayudas. Eres como un imán atrayendo limaduras de hierro. Mucha gente se retrae porque no sabe como trasladarse desde donde se encuentra hasta donde quiere ir. Con la ley de la atracción, sin embargo, no es necesario tener todas las contestaciones antes de comenzar. Siempre que tengas claro lo que quieres y con qué clase de gente te conviene asociarte, terminarás arrastrándola dentro de tu vida. Tus pensamientos constituyen una forma de energía que vibra a una velocidad determinada en función del nivel de intensidad emocional que acompañe al pensamiento. Cuanto más excitado o temeroso estés, más rápidamente tus pensamientos irradiarán de ti y atraerán hacia tu vida personas y situaciones afines. La gente alegre y feliz parece que atrae a otra gente alegre y feliz. La persona que posea conciencia de prosperidad parece que encuentra ideas y oportunidades para hacer dinero. Los vendedores optimistas y entusiastas atraen clientes mejores y más importantes. La gente de negocios con talante positivo atrae los recursos, clientes, proveedores y los banqueros que necesita para llevar a cabo sustanciosas negocios. La ley de atracción actúa en todas partes y en todo momento. Como pasa con las demás leyes mentales, la ley de atracción es neutral. En realidad esta ley podría muy bien considerarse una variante de la ley de causa y efecto o de siembra y cosecha. Por eso dice el filósofo: Siembras un pensamiento y recoges un acto. Siembras un acto y recoges un hábito. Siembras un hábito y recoges un carácter. Siembras un carácter y recoges un destino. Puedes tener más, ser más y hacer más porque puedes cambiar como persona. Puedes cambiar tus pensamientos dominantes por medio de un riguroso ejercicio mental. Puedes autodisciplinarte enfocando tus pensamientos hacia lo que te interese y rehusando pensar sobre lo que no te convenga. De la persona que utiliza la ley de atracción de un modo positivo se dice que tiene suerte. Esta es sin duda otra manera de intentar explicar por qué tantas buenas cosas y tanta gente provechosa se ven acogidas en el seno de la vida de aquellos que tienen muy claras sus metas y son perennemente optimistas sobre su consecución.

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